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Testimonio
Una de las decisiones mas importante y asertivas que mi esposo y yo hemos tomado ha sido la de asistir al encuentro conyugal de Casa Cana. Cuando creíamos que ya todo estaba perdido y que no había remedio, la experiencia que los dos vivimos nos sirvió para darnos cuenta que los dos estábamos equivocados.
Yo volví a sentir la presencia de Dios, que aunque siempre estuvo conmigo no me daba cuenta que le había cerrado la puerta. Tan pronto yo comencé a dejarlo entrar, lo vi todo diferente y me di cuenta que Dios no nos da ninguna cruz que no podamos cargar y mucho menos sin su ayuda.
La oscuridad en la que yo vivía comenzó a iluminarse y los caminos a seguir se hicieron más fáciles para escoger. Ya no hay mas confusión y las tentaciones que siempre van a existir son mas fáciles de vencer cuando se cuenta con las herramientas y las armas necesarias.
Ahora yo cuento con mi propio ejército que es el más grande y vive dentro de mí; se llama Dios. No hay nada que entre los dos no podamos vencer. Yo puedo ver también a Dios en mi esposo y esta fuerza tan grande nos sirve de guía para llevar nuestro matrimonio, nuestra familia y nuestra relación con el prójimo.
Tenemos que seguir trabajando fuertemente y no dejarnos vencer por el mal que tanto daño hace a nuestras familias y hogares. Solo tenemos que dar el primer paso y abrir nuestros corazones, démosle a Dios la oportunidad de enseñarnos su poder y su amor que tanto necesitamos y buscamos, pero tenemos que dejarlo entrar.
Amen
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